Santa María del Mar es un lugar donde cada piedra cuenta una historia. Más allá de su imponente estructura gótica, el templo esconde detalles que suelen pasar desapercibidos si no se sabe dónde mirar.
En este Post vamos a descubrir los más destacados y curiosos:

HISTORIA
La Basílica de Santa María del Mar está en el barrio de la Ribera, en el centro de Barcelona y junto al barrio del Born. Tal como indican las lápidas del portal de las Moreres, junto al Fossar de les Moreres, su construcción comenzó el 25 de mayo de 1329. Desde el principio, apareció en contraposición a la Catedral de Barcelona, que se levantaba muy próxima y en las mismas fechas. Su construcción fue rápida sólo se tardó 54 años (1329-1383). En esa época era habitual que una obra de estas dimensiones tardase cerca de un siglo en llevarse a cabo. Recordemos que la mismísima catedral de Barcelona, que tiene unas dimensiones mucho más grandes, tardó la friolera de ¡setecientos años!
Sobre sus orígenes hay dos hipótesis:
La primera es que, donde hoy en día está ubicado del templo de Santa Maria del Mar, los historiadores sitúan una iglesia anterior datada en el siglo X y conocida como Santa Maria de las Arenas, nombre que se le atribuye por haber estado edificada sobre un arenal delante del mar, ya que en aquella época el litoral de Barcelona llegaba hasta esa altura de la ciudad antigua. Algunas excavaciones han dejado entrever la existencia de un cementerio paleocristiano bajo sus cimientos. Y cuanta la leyenda que allí fue donde el obispo Frodoi encontró los restos de Santa Eulalia que posteriormente fueron trasladados hasta la cripta de la Catedral.
La segunda hipótesis se la debemos a la historiadora Jordina Sales. Según unos estudios recientes, se cree que el nombre primitivo de Santa Maria de las Arenas se pueda deber a que la iglesia se construyó sobre un anfiteatro-arena de época romana. Un supuesto que parece avalarlo la existencia de los arcos que hay frente a la entrada principal, en la plaza de Santa Maria, y que se especula debieron formar parte de su estructura.
El motivo de crear esta basílica fue el auge demográfico sumado a un imparable crecimiento económico. La población sale de las murallas y se establece junto al litoral ayudando a generar un importante comercio marítimo que contribuyó a un imparable crecimiento económico. Empezaron a establecerse pescadores, marineros, armadores, mercaderes, estibadores y artesanos agrupados en gremios, lo que ayuda a imaginarse fácilmente la importante actividad comercial que debió desarrollarse en la zona durante esa época. Posteriormente fueron los nobles los que optaron por trasladarse allí, especialmente a lo largo de la actual calle dels Montcada, en donde construyeron diferentes palacios de estilo gótico civil catalán.
Con motivo de ese crecimiento de población la iglesia de Santa Maria de las Arenas fue quedándose pequeña, y empujados por la necesidad de ampliar el espacio disponible, por la piedad de los fieles en esa época y por la solvencia económica de la mayoría de sus habitantes, los vecinos de la zona unieron esfuerzos y decidieron la construcción de un nuevo templo, contribuyendo para ello con dinero o con su trabajo.
La dedicación del templo a Santa Maria se dice que fue debida a dos razones:
La primera porque Santa Maria era la patrona de los marineros. Su imagen preside el altar mayor, la Virgen María sosteniendo al niño Jesús en su brazo izquierdo es originaria del siglo XIV. A sus pies hay una reproducción de una coca de Mataró, elemento que simboliza la relación del templo con el mar. Para los curiosos, el original de esa reproducción se encuentra expuesto en el Maritime Museum Prins Hendrik de Rotterdam, en los Países Bajos.
La segunda, porque el rey Jaime I había prometido dedicarle una catedral a la Virgen María tras la conquista de Mallorca, y esa fue la manera que se eligió para cumplir con la voluntad del monarca, ya fallecido.

En cuanto al estilo arquitectónico, podemos decir que es un claro ejemplo del más puro gótico catalán cuyas características son la horizontalidad y la limpieza visual. Mientras el gótico francés de catedrales como París, Burgos o León buscan «tocar el cielo» con agujas afiladas y una verticalidad extrema, el gótico catalán tiene una personalidad mucho más terrenal y pragmática.

LA “CATEDRAL DEL PUEBLO”
Este nombre le viene otorgado porque a diferencia de las catedrales financiadas por reyes o la Iglesia, Santa María del Mar fue construida, financiada y levantada físicamente por los pescadores y vecinos del barrio de la Ribera. Además de esto hay otro factor, sus arquitectos, Berenguer de Montagut y Ramón Despuig, consiguieron una obra impresionante, en el que se buscaba crear un espacio donde todos los fieles se sintieran iguales, sin barreras visuales, es la llamada geometría sagrada. Esta obra carece de una gran ornamentación tanto en el exterior como en el interior. En el exterior destacan las dos torres octogonales que flanquean la fachada principal. Están rematadas por terrazas y no tienen ni pináculos, ni agujas. Presentan una inclinación de 16 cm que se atribuye al terremoto que hubo en el siglo XV.

Como curiosidad, podemos ver en los ángulos frontales de esta fachada dos tederos de hierro medievales, que se utilizaban para iluminar las calles mediante la quema de leña de pino.

El interior lo más destacado es la sensación de amplitud, gracias a la sucesión de pilares y a la altura de las naves laterales, esta planta de salón es el detalle arquitectónico más impresionante de la Basílica del Mar. Si te fijas, la anchura de la nave central es igual a la altura de las naves laterales, creando una armonía basada en el cuadrado que transmite paz. Se utilizan columnas octogonales extremadamente delgadas y separadas unos 13 metros entre sí. Esto genera una sensación de amplitud increíble. Este efecto hace que, al entrar, parezca que estás en una sola sala gigante en lugar de un pasillo largo y es trecho. Dicen que esta geometría inspiró a Gaudí.

Una leyenda cuenta que cuando los dos maestros de obra aceptaron el encargo tuvieron que firmar un documento jurado en el que aseguraban su dedicación exclusiva al proyecto. No obstante, se duda de que cumpliesen con su juramento ya que hay otras construcciones que presentan muchas coincidencias en el diseño y cuyas fechas de construcción se solapan en el tiempo con las de Santa Maria del Mar. Como ocurre con la iglesia de Santa María de la Aurora de Manresa,
EL HOMENAJE A LOS “BASTAIXOS” EN LA PUERTA PRINCIPAL
Como ya he mencionado antes, hubo dos formas de colaborar en la construcción de la basílica: los más ricos, mercaderes y armadores, pusieron dinero, y los más pobres, los estibadores del puerto conocidos como los «bastaixos», pusieron la mano de obra, moviendo los pesados bloques de piedra desde la cantera de la montaña de Montjuïc hasta el barrio de la Ribera, esto era considerado como un acto de fe. Esto lo hicieron compaginando la carga y descarga de los barcos comerciales, sin que la actividad comercial se viese afectada en ningún momento. Posteriormente, esa colaboración desinteresada se les reconoció con la concesión de algunos privilegios respecto a otros gremios. Los Bastaixos eran un gremio respetadísimo, hasta tal punto que en la puerta principal si te fijas en la parte inferior, se pueden ver dos figuras de hombres, repujados en bronce, cargando enormes piedras sobre sus espaldas, estos son los bastaixos. Es el único templo que dedica un lugar de honor en su entrada a los obreros que la levantaron.

LAS MARCAS DE LOS CANTEROS
Si examinas con atención las columnas (especialmente las que están cerca de la entrada), verás pequeños símbolos grabados en la piedra: cruces, estrellas, letras o flechas, eran las «firmas» de los canteros. Como cobraban por pieza tallada, marcaban sus piedras para que, al final de la jornada, el capataz pudiera contar cuántas había hecho cada uno y pagarles lo correspondiente.
LAS CICATRICES DEL FUEGO (PAREDES NEGRAS)
La Basílica a sufrido numerosos accidentes y tragedias a lo largo de su historia. Podemos citar el incendio de los andamios que se declaró en 1379 y que retrasó su finalización; un terremoto el día de Corpus que provocó la caída del rosetón sobre el público que esperaba la salida de la procesión y como consecuencia hubieron numerosos muertos; el bombardeo a que fue sometida durante la guerra de sucesión en 1714; y el hecho más dramático de todos, artísticamente hablando, que fue el incendio provocado por las masas exaltadas los días 3 y 4 de agosto de 1936. Si miras hacia las partes más altas del interior, verás que la piedra está oscurecida o directamente negra, esto es debido a que la basílica ardió durante 11 días seguidos. El fuego destruyó el magnífico altar barroco, el órgano y las imágenes. El humo y el hollín se incrustaron tanto en la piedra que, a pesar de las limpiezas, las «cicatrices» siguen siendo visibles, recordándonos que el templo estuvo a punto de desaparecer.
UN ROSETÓN CON HISTORIA OLÍMPICA
El gran rosetón sobre la puerta principal no es el original del siglo XIV. El primero, como ya he dicho, cayó durante un terremoto en 1428, matando a varias personas. El que vemos hoy es una reconstrucción y, curiosamente, su última gran restauración se terminó justo para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92.

LA CLAVE DE BÓVEDA. LA CORONACIÓN
En el techo, justo en el centro donde se cruzan los nervios de la piedra, verás las «claves de bóveda». La principal representa la Coronación de la Virgen, pero si tienes prismáticos o haces zoom con el móvil, verás que están policromadas (coloreadas), algo que originalmente ocurría en todo el templo antes de que el tiempo y los incendios lo dejaran en la piedra desnuda que tanto admiramos hoy por su sobriedad.
LAS TERRAZAS

Te recomiendo la visita a las terrazas. No solo por las vistas de Barcelona, sino porque desde allí puedes ver de cerca las «campanas de ventilación» (unas piezas negras que cubren los agujeros de aireación) y entender la ingeniosa ingeniería gótica que permite que el techo se mantenga sin arbotantes externos.

EL ESCUDO DEL FC BARCELONA EN UNA VIDRIERA
Es, sin duda, la curiosidad que más sorprende. En una de las vidrieras de la segunda planta (en el lado izquierdo si miras hacia el altar), aparece el escudo del Barça.
Tras un terrible incendio que duró 11 días, en 1936 durante la Guerra Civil, la basílica perdió casi todos sus vitrales. En los años 60, se inició una campaña de mecenazgo para restaurarlos. El club donó 100.000 pesetas de la época y, como agradecimiento (siguiendo la tradición medieval de los gremios), su emblema quedó inmortalizado en el vidrio. Se trata de un fragmento de 50 x 40 centímetros vidriera realizada por Pere Cánovas Aparicio.
De las vidrieras originales de la época únicamente se conserva una, ya que cuando empezó la guerra de 1936, estaba en el taller de restauración y pudo ser salvada. En la actualidad todas son nuevas.

EL LIBRO QUE LA HIZO FAMOSA
Por último no podemos terminar este Post sin hacer una referencia al famoso libro «La Catedral del Mar», de Ildefonso Falcones, una de las novelas históricas más emblemáticas de la literatura española, un Best seller que se terminó convirtiendo en una exitosa serie de televisión lo que ha hecho de Sant María del Mar una de las visitas imprescindibles para los turistas que llegan a Barcelona.
En el libro, se le llama «Catedral» de forma poética y metafórica, porque para los habitantes del barrio de la Ribera, era su catedral, la que ellos mismos habían levantado con sus manos.
La historia transcurre en la Edad Media y sigue la vida de Arnau Estanyol, un joven que huye de los abusos del sistema feudal en el campo para buscar refugio en la próspera Barcelona del siglo XIV. Arnau encuentra su propósito y comunidad trabajando como bastaix (estibador del puerto). Estos hombres cargaban sobre sus espaldas las enormes piedras destinadas a la construcción de la iglesia de Santa María del Mar. A lo largo de los años, Arnau prospera como cambista, se enfrenta a la peste, sufre los estragos de la Inquisición y vive amores prohibidos, (vamos le pasa a él todo lo que te podía pasar en esa época) siempre con la construcción del templo como telón de fondo. Pero lo que hace especial a esta obra es que la verdadera protagonista es la basílica. Para Arnau, cada piedra que carga representa su búsqueda de libertad y su devoción a la «Virgen del Mar», que representa para él su única figura materna.

Pero la relación de esta iglesia con la literatura no se acaba aquí. También aparece en otras 2 novelas del escritor Carlos Ruíz Zafón: “La sombra del viento” y “El juego del ángel”.
*Si quieres visitar Santa María del Mar debes saber que suele cerrar a mediodía (entre las 12:00 y las 17:00), así que planifica tu entrada para la mañana o el final de la tarde.
No te pierdas la próxima semana, el Post:
“CALÇOTADA: EL ARTE CATALÁN DE COMER QUEMADO Y MANCHARSE CON ESTILO.”
Más que una comida, es el rito de renovar la amistad alrededor de una fogata.
