CAVA, EL ORO LIQUIDO CATALÁN

Sí los franceses tienen champan los españoles tenemos cava.

Hablar de Cava es hablar de un referente mundial en vinos espumosos. Aunque a menudo se le compara con el Champagne, el Cava catalán, tiene su propia personalidad y ha sabido construir una identidad basada en su clima mediterráneo y sus variedades autóctonas. En este post, analizamos qué lo hace único, sus diferencias técnicas con el gigante francés y el papel de las bodegas que lideran el sector.

Mujer sonriente brindando con una copa de cava espumoso

LA HISTORIA DEL CAVA: DE LA CRISIS AL ÉXITO

La historia del Cava es una lección de superación. A finales del siglo XIX, la plaga de la filoxera devastó los viñedos de Cataluña. En lugar de rendirse, los viticultores del Penedès replantaron sus tierras con variedades blancas autóctonas y miraron hacia Francia para aprender el método tradicional de segunda fermentación en botella. Entre ellos cabe destacar la figura de: Josep Raventós i Fatjó, que no sólo fue un viticultor sino el visionario que transformó la agricultura catalana tras una de sus peores crisis.

JOSEP RAVENTÓS I FATJÓ , EL PADRE DEL CAVA

Considerado el padre del Cava catalán Josep Raventós era el heredero de la casa Codorníu, una familia con tradición vitivinícola en Sant Sadurní d’Anoia desde el siglo XVI. Tras viajar por Europa y estudiar de cerca el éxito de la Champaña, regresó con una idea clara: el Penedès tenía el potencial para crear un espumoso de clase mundial, pero con alma local. Estaba convencido de que su tierra podía producir algo único. Se dice que su viaje a la región de Champaña fue el que le abrió los ojos. Al volver, estaba obsesionado con demostrar que el Penedès tenía un suelo y un clima (terroir) igual de capaz, o incluso más versátil, que el francés. Así fue como en el año 1872 surgió un hito histórico, tras varios años de ensayos en el silencio de sus cavas, logró estabilizar la segunda fermentación en botella. En las cavas de Codorníu, descorchó la primera botella elaborada con el método tradicional, demostrando que las variedades autóctonas catalanas tenían la elegancia necesaria para conquistar el mundo.  De esta forma acabó transformando la economía de toda una región. No solo fundó la categoría, sino que sentó las bases de lo que hoy es la D.O. Cava. Entendió que el secreto no estaba en copiar las uvas francesas, sino en aplicar su técnica a las variedades que ya crecían en las colinas de Sant Sadurní. En un momento en que la plaga de la filoxera amenazaba con arruinarlo todo, Raventós convenció a los agricultores de la zona para:

  • Dejar de plantar variedades tintas que no funcionaban bien para espumosos.
  • Apostar por las variedades blancas autóctonas (Macabeo, Xarel·lo y Parellada).
  • Crear un producto con identidad propia que no dependiera de la importación de uvas extranjeras.

Gracias a su éxito, Sant Sadurní se convirtió en la capital mundial del Cava. Su empuje técnico y comercial sentó las bases para que otras familias de la zona comenzaran también a elaborar sus propios espumosos, creando el tejido industrial que conocemos hoy.

Josep Raventós murió en 1885, pero su hijo, Manuel Raventós, fue quien siguió con el legado familiar y recogió el testigo convirtiendo a Codorníu en la potencia internacional que es hoy, encargando incluso la construcción de la famosa bodega modernista: «La Catedral del Cava», para honrar el legado de su padre.

MANUEL RAVENTÓS

CAVA VS. CHAMPÁN

Podíamos decir que el cava y el Champán son primos lejanos. Tendemos a pensar que son lo mismo porque los dos tienen burbujas, pero son muy diferentes. Imagina que son dos hermanos criados en países distintos:

Aunque los dos tienen burbujas y se hacen con el mismo cariño, hay 6 puntos que los diferencian:

1.El clima

El Sol contra el Frío: Es la diferencia más grande. En Francia hace mucho frío y llueve más, por eso sus uvas son más ácidas y «verdes». En Cataluña tenemos el sol mediterráneo, que hace que la uva madure mejor. Esto hace que el Champán te da un «chispazo» de acidez en la lengua; mientras que el Cava es más redondo, más cálido y fácil de beber.

2. El suelo:

Tiza vs. Roca: El suelo donde crece la viña le da sabor al vino. En Francia, el suelo es de tiza (como las pizarras del cole), lo que le da un toque mineral y «salado». Mientras que, en Cataluña, el suelo es de roca caliza y arcilla, lo que hace que el Cava huela más a campo, a fruta blanca (como la pera o la manzana) y a hierbas frescas.

3. Las uvas:

Imagina que vas a hacer una tarta. Si cambias los ingredientes, cambiaria el sabor. El Champán usa sobre todo uvas francesas: Chardonnay y dos uvas tintas (aunque el vino salga blanco). El Cava usa nuestras tres joyas: Macabeu (la que pone el aroma), Xarel·lo (la que le da el cuerpo y hace que aguante años) y Parellada (la que pone la elegancia). ¡Es un sabor que solo tenemos aquí!

4. El «olor» a panadería

¿Has notado que algunos espumosos huelen a pan recién hecho o a brioche?  En el Champán ese olor es muy, muy fuerte porque pasan muchísimo tiempo reposando con las levaduras. En el Cava, aunque también huele un poco a levadura, lo que más manda es el olor a fruta fresca. Es como morder una manzana en medio de un campo soleado.

5. El precio

El Champán es caro por marca, por escasez y por marketing de lujo. El Cava ofrece una calidad espectacular a un precio razonable. Por lo que te cuesta un Champán normalito, te compras un Cava de «gama alta» que le da mil vueltas. Es nuestro gran tesoro escondido.

6. El momento de beberlo

El francés suele ser más para el «aperitivo» solo, porque es muy ácido. El Cava, al ser más equilibrado, es el rey de la comida. Aguanta desde unos calamares hasta un asado o un arroz. No es solo para el postre; es para toda la comida.

CAVA VS. CHAMPAÑ

COMO ELEGIR EL CAVA O EL CHAMPÁM

Aunque usan palabras parecidas, lo que nos importa es el azúcar y el tiempo que han estado «durmiendo» en la bodega.

1. Por el azúcar (El sabor en boca)

Aquí es donde decidimos si queremos que nos raspe un poquito o que sea dulce:

  • Brut Nature: Es el rey del Cava. No tiene nada de azúcar añadido. Es puro, seco y el más natural. En el Champán es menos común encontrarlo, ellos suelen preferir el Brut.
  • Brut: Es el estándar en ambos. Tiene una pizca de azúcar (casi ni se nota) que lo hace más amable. Es el que nunca falla si no conoces los gustos de tus invitados.
  • Semi-seco: ¡Cuidado aquí! Si buscas algo para el postre o te gusta el toque dulzón, este es el tuyo. En el Champán suelen llamarlo «Demi-Sec».

2. Por el tiempo (La edad)

Imagina que el vino es como una persona: cuanto más tiempo pasa en la bodega, más «sabio» y complejo se vuelve.

  • Cava de Guarda (+9 meses): Es el joven, el de fiesta. Muy afrutado y fresco.
  • Reserva (+18 meses): Aquí ya empezamos a notar esos olores a panadería y frutos secos. En Francia, un Champán «Non-vintage» (sin año) suele tener una edad similar.
  • Gran Reserva (+30 meses): Esto son palabras mayores. Solo se hace con las mejores uvas. Es un vino con mucho cuerpo, burbuja muy fina y un sabor elegante que llena la boca.

3.El truco del «Sello de Colores»

  • Verde: Cava de Guarda (el joven).
  • Plata: Reserva.
  • Dorado: Gran Reserva.

Si vas a comer un buen arroz o carne, busca siempre un Dorado (Gran Reserva). Si es para un brindis rápido con algo de picar, el Verde te irá de maravilla.

CARACTERISTICAS DEL CAVA Y EL CHAMPÁN

LAS DOS BODEGAS CLAVE Y SUS BOTELLAS ICONICAS

Como seguramente ya has adivinado vamos a hablar sobre la bodega de Codorniu y la de Freixenet.

No se puede entender el Cava sin estas dos familias de Sant Sadurní d’Anoia. Son como el Madrid y el Barça de las burbujas: cada uno tiene sus fieles seguidores y sus botellas «estrella».

1. CODORNIU: El peso de la historia y su «Anna»

Si Codorníu es la raíz, su botella más famosa es, sin duda, Anna de Codorníu.

  • Su emblema: Es un homenaje a la última persona de la familia que llevó el apellido Codorníu. Es esa botella blanca elegante que habrás visto mil veces.
  • Por qué triunfa: Fue el primer cava en añadir uva Chardonnay, lo que le da un toque muy suave y floral que encanta a todo el mundo. Es el cava que nunca falla en una comida familiar.
  • El toque histórico: Su bodega es una joya del modernismo conocida como la «Catedral del Cava». Entrar allí es entender por qué son los pioneros desde 1551.
BODEGA CODORNÍU

2. FREIXENET: Los embajadores y el diseño negro

Freixenet fue quien hizo que el Cava se conociera en todo el planeta gracias a su visión y a un diseño que rompió moldes.

  • Su emblema: Su botella más mítica es el Cordón Negro. La reconocerás enseguida por ser negra mate (opaca), algo que en su día fue una revolución total.
  • Por qué triunfa: Es un cava muy fresco, ligero y con burbuja alegre. Es el rey de las fiestas y los brindis. Si buscas algo para celebrar y que guste a todos por igual, el «negro» de Freixenet es el clásico imbatible.
BODEGA FREIXENET
  • El toque mediático: Son los maestros del marketing y el espectáculo; sus anuncios de Navidad con las «burbujas doradas» son ya parte de nuestra cultura.
ANUNCIO BURBUJAS FREIXENET

Entonces… ¿Cuál es mejor Codorniu o Freixenet?

Esta es la pregunta del millón en las cenas familiares. La respuesta es sencilla: depende del momento.

COMPARATIVA CODORNIU VS. FREIXENET

Para no complicarte con tecnicismos, quédate con esta regla de oro según lo que vayas a hacer y no fallarás:

  • Elige Codorníu (especialmente su «Anna») si… vas a sentarte a comer. Es un cava con un toque más serio, más cremoso y elegante. Si hay un arroz, unos canelones o un pescado al horno sobre la mesa, la finura de Codorníu suele acompañar mejor sin quitarle protagonismo a la comida. Es el sabor de la tradición.
  • Elige Freixenet (especialmente su «Cordón Negro») si… lo que quieres es fiesta y alegría. Su burbuja es más «juguetona» y fresca. Es el rey imbatible del aperitivo, de los brindis de pie y de esos momentos donde quieres algo ligero que entre solo. Es el sabor de la celebración.

Al final, el Cava es mucho más que un vino con burbujas; es el esfuerzo de Josep Raventós, el carácter del sol mediterráneo y el orgullo de las bodegas artesanas que cuidan cada botella.

Así que, ya sea con un gigante como Codorníu o Freixenet, o con el cava artesanal de una pequeña bodega, lo importante es que la próxima vez que escuches el «pop» del corcho, sepas que estás bebiendo una historia que empezó hace más de 150 años.

Levantamos la copa y brindamos como se ha hecho siempre en nuestra tierra:

¡Salud y força al canut!

LA HORA DEL BRINDIS

*Nota para los curiosos: Esta expresión no solo desea salud, sino también prosperidad. El «canut» era el cilindro de madera o cuero donde los payeses guardaban el dinero antiguamente.

No te pierdas la próxima semana, el Post:
 “TIPS PARA VIAJAR A BARCELONA.”

Olvida las trampas para turistas, en este post te cuento cuáles son los hoteles con más encanto, qué es el Seny, cómo moverte por la ciudad… Para finalizar iremos de compras por tiendas históricas y conoceremos al famoso caganer.

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